La pérdida de la cultura de la lactancia materna nos ha traído muchos mitos y falsas creencias.

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He tenido la satisfacción de colaborar en un artículo de el periódico «El País» sobre lactancia materna. Una pequeña contribución para informar y desmentir algunos de los mitos y falsas creencias sobre la lactancia materna.
– ¿Otra vez a la teta? / ¿Otra vez va a comer? Está todo el día en la teta.
Los bebés necesitan comer a menudo, sobre todo en los primeros meses. Su estómago es pequeño, y la leche materna se digiere con rapidez. Además, las tomas frecuentes aseguran que la madre produzca la leche suficiente para alimentar bien a su hijo.
– ¿Pero todavía tienes leche? (a una mamá que seguía dando el pecho después de varios meses)
Mientras el lactante sigue mamando, la madre sigue produciendo leche. Las mamas producen leche en respuesta a la demanda del bebé.
– Yo creo que no tienes mucha leche.
La gran mayoría de mujeres son capaces de producir suficiente leche para sus hijos. En muchas ocasiones el “no tienes bastante leche”, se debe a una técnica de lactancia incorrecta: agarre inadecuado, pocas tomas, etc. En esos casos se debe consultar con el pediatra o cualquier profesional formado en lactancia.
– Con la alimentación complementaria le quitarás la teta de una vez, ¿no? / El pecho no basta como alimentación, tienes que completar con biberón.
La alimentación complementaria complementa, no sustituye al pecho.
La lactancia materna sigue siendo muy importante en la nutrición del bebé durante el primer año, aunque se haya iniciado la alimentación complementaria (normalmente hacia los 6 meses de edad). Más allá del primer año, la lactancia sigue aportando importantes beneficios, tanto nutricionales como emocionales. La OMS recomienda continuar con la lactancia materna hasta los 2 años o más.
– Utiliza la teta como chupete, tiene vicio.
La teta es también alimento emocional y afectivo. El bebé encuentra consuelo y seguridad en el pecho de su madre. Y eso es bueno para su desarrollo psicoafectivo.
– Ahora dais la teta porque vais de hippies y especiales.
La lactancia materna es un alimento afinado durante cientos de miles de años de evolución, para proporcionar al lactante humano la nutrición óptima, protección inmunológica y el más adecuado desarrollo físico, mental y emocional. Así que, “especial” igual sí lo es.
LA lactancia materna es una práctica ampliamente recomendada por diferentes instituciones sanitaria y sociedades científicas por sus numerosos beneficios para el bebé y para la madre.
– ¡Tápate! (y comentarios similares al dar el pecho en público)
Me hace gracia este comentario. En muchas Iglesias puede verse la imagen de la “Virgen de la leche desde hace siglos”, con el pecho descubierto dando de mamar al niño Jesús, y nadie parece escandalizarse. Hay que normalizar la lactancia como el acto natural qué es. Además, de que, en ocasiones, amamantar en público puede ser una necesidad para madres y bebés.
– Madres a las que le preguntan constantemente hasta cuándo piensan dar el pecho. ¿Es una pregunta que debería hacerse?
Dejar de dar el pecho es una decisión de la madre, condicionada por sus preferencias personales y su contexto social, y, muchas veces, por el binomio madre-bebé. En el llamado “destete respetuoso”, el momento de dejar el pecho se adapta al desarrollo madurativo del bebé.
Las madres necesitan respeto y apoyo; la pregunta según quién la haga y cómo puede ser inapropiada.
– La lactancia no está al alcance de todas las mujeres / No todas pueden dar el pecho.
Digamos que la gran mayoría de madres pueden dar el pecho; pero se necesita la información adecuada y el apoyo de toda “la tribu”. El sistema sanitario, el entorno familiar y social, todos deben estar involucrados en apoyar a la madre que da el pecho, porque muchas veces no es fácil.
– Dale un biberón para que duerma por las noches / No duerme porque tu leche no es suficientemente nutritiva.
Empiezo por la segunda frase: no, no es cierto. La leche materna es lo suficientemente nutritiva. Los despertares nocturnos del bebé no tienen que ver con eso.
Lo del biberón para dormir mejor no tiene una respuesta sencilla. Los estudios realizados hasta la fecha nos dan resultados controvertidos.
El patrón de sueño y su relación con la alimentación es muy variable de unos bebés a otros. Pero parece claro que ofrecer un biberón es poco probable que solucione los problemas de sueño del bebé que “duerme mal”. Además, la leche materna producida por la noche contiene melatonina, una hormona que contribuye a que el bebé tenga un sueño de mejor calidad.
En el artículo de «El País», también han colaborado: Carmen Vega Quirós, médico de familia y consultora de lactancia en Sevilla; Inma Mellado, presidenta de la Asociación española de Consultoras certificadas en Lactancia Materna, y varias madres entrevistadas han aportado sus experiencias.